• Origen e idea de jardín

    origendeljardinAunque cualquier iniciado sabe que la jardinería es un arte milenario, para una mayoría de investigadores la historia de la jardinería y el paisajismo comienza con el Renacimiento, tras el triunfo de la denominada pintura paisajista. Dicha tendencia pictórica permitía enfocar a través de un lienzo una porción de naturaleza y crear con ello un deleite visual y un contacto directo con ese “paisaje”, normalmente antrópico, es decir, manipulado con anterioridad por el hombre.
    Desde aquí, no obstante, consideramos de suma importancia, el retrotraerse a través de los siglos para descubrir, bien a partir de estudiosos en cuyos legajos parece intuirse, bien sea imaginativa o realmente, una idea de jardín. Esto es, a nuestro juicio, indicio suficiente para constatar que en los albores de la humanidad ya existió un concepto de jardín. No podemos afirmar categóricamente si dicha significación obedeció a la idea de jardín como lugar de recreo, esparcimiento y meditación o como lugar meramente funcional. Lo que sí parece un hecho constatable es la íntima relación que hombre y naturaleza dispusieron en los albores de la humanidad. Deberíamos pues, no sin forzar nuestra imaginación, tratar de comprender como sentiría ese hombre primitivo la naturaleza circundante, que sin duda debió ser exuberante y como pudo relacionarse con ella. Si partimos de la base de considerar a ese antepasado con cierta sensibilidad estética, atribuida a su creciente experiencia vital, podríamos considerar la teoría de que verse rodeado de esa belleza, aún en estado llamémosle salvaje, tuvo que provocar que nuestro ancestro se sintiese abrumado y acabase por atribuir a los dioses la creación de esa naturaleza tan dichosa, es decir, a sacralizar el territorio. Y de ahí que podríamos perfectamente considerar a esa sacralización del territorio como génesis de la idea de jardín.

    En palabras del arquitecto Rubió y Tudurí “algo del arte jardinero existió en el mundo antes que el hombre”. El concepto está claro: no hubo hombre en el mundo hasta que en este no existió un jardín. Este mismo autor nos recuerda también el carácter sobrenatural que se atribuía antaño a muchos lugares naturales y que los bosques sagrados abundaron en la civilización prehistórica. Así tenemos, como dato anecdótico, que los hermanos Grimm, examinando las voces teutónicas que significan templo, hubiesen  considerado que proviene de viejas designaciones del bosque natural. De nuevo, Rubió y Tudurí, se atreve a realizar una atrevida e imaginativa, como decíamos anteriormente, hipótesis sobre la forma y composición de un jardín en su etapa prehistórica: “Con el descubrimiento geométrico, los límites del proto-jardín tuvieron tendencia a regularizarse. El trazado de cada línea geométrica de cierre fue escogido, no en función de sus comodidades físicas principalmente, sino en función de sus cualidades mágicas. Estas no excluyeron a aquellas y los trazados pudieron dar satisfacción a unas y a otras.”. Se especula asimismo con que los primeros cercados geométricos fueron de trazado circular, al tener constancia de la utilización del circulo en rituales mágicos.

    Así se puede precisar que el vocablo gardinam significa “estar rodeado de”.
    Incluso a día de hoy, el hombre en su, a veces, búsqueda desesperada de contacto con la naturaleza, en la incansable búsqueda de aquello que nos hace humanos y en la búsqueda de respuestas, tropieza con escenas que quedan sobre impresionadas en la retina y que nos remiten a esa idea de jardín, aun cuando dichas escenas tengan carácter antrópico. Es como si esa idea primigenia subsistiera en lo más profundo de nuestra memoria colectiva. Ese conjunto de naturaleza esencial formada por ríos, arroyos, bosques y plantas agrupados por medio de leyes divinas, formaban un todo armónico, para posteriormente, transformada por la mano del hombre, acabaran formando la base del arte de la jardinería. Como consecuencia de ello ha surgido una expresión artística que ha releído constantemente a la naturaleza y que se ha concretado en los distintos estilos de jardines. El jardín nos permite redescubrir uno de los mitos elementales de la condición humana, aquel que disimulamos ó escondemos muy a menudo bajo la denominación genérica de “ sentimiento de la naturaleza”
    Reformas coruña

     

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